“Durante la planificación de la tarea, el
aprendiente en primer lugar lleva a cabo las operaciones de reconocimiento de
los objetivos de la tarea e identificación de sus parámetros (características,
tipología, previsión de dificultades, etc.); sobre esta base, hace un
diagnóstico de los recursos que posee, una planificación funcional (fases de
realización, temporización, etc.) y toma las decisiones acerca del modo en el
que movilizará los recursos y llevará a término la monitorización del proceso
(regulación, control y seguimiento global). La ejecución de la tarea requiere
por parte del aprendiente la movilización de recursos, para lo que tendrá que
poner en marcha procedimientos de naturaleza cognitiva, afectiva o social. La
evaluación y el control permiten al aprendiente el análisis y la valoración
tanto del producto como del proceso.
Finalmente, corrige o repara el producto de la
tarea y extrapola lo aprendido (aspectos parciales o globales) a otras
situaciones de aprendizaje y uso de la lengua”.
(PCIC, 2006:477)
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